3ª PARTE

Mitología vasca: un nexo con la cosmovisión indígena europea

Los textos que componen esta tercera parte de la web parten de la premisa de que lo que hoy comúnmente conocemos como «mitología vasca» es, en realidad, un corpus cosmológico formado por los fragmentos dispersos de una antiquísima espiritualidad naturalista cuya extraordinaria resiliencia cultural —desde tiempos anteriores a la irrupción indoeuropea— nos ofrece pistas valiosas sobre la forma de entender el mundo de las culturas indígenas de nuestro continente. En este sentido, no deja de resultar sorprendente que la última lengua paleoeuropea occidental (el euskera), así como la última mitología que mantiene a un numen femenino (Mari) como eje vertebrador de su universo cosmológico —vinculado a paredros masculinos como el culebro Sugaar o el numen astado Akerbeltz—, pervivan precisamente en la misma área geográfica donde vio la luz la cultura paleolítica franco-cantábrica;  un hecho que, unido a las evidencias arqueogenéticas, parece respaldar la continuidad biológica y cultural de una parte significativa de la población vasca desde la era glacial en dicho territorio.

 

Podemos afirmar, por tanto, que el pueblo vasco conservó hasta tiempos históricos recientes y en algunos casos hasta la actualidad determinados aspectos fundamentales de una antiquísima cosmovisión matricéntrica (etxekoandre) y comunitaria (como el Derecho Pirenaico, el batzarre o el auzolan) que, bajo diversos nombres, formas, lenguas y tradiciones, fue compartida por una gran amalgama de pueblos preindoeuropeos que antaño habitaron a lo largo y ancho de nuestro continente. Desde esta perspectiva, la llamada singularidad vasca deja de ser un hecho diferencial para transmutarse en un elemento integrador y de convergencia que puede aportar su particular granito de arena en pos de la reconexión y recomposición de las raíces culturales primigenias de Europa occidental.


 

ÍNDICE