10. MENSAJE AL MUNDO OCCIDENTAL.                           Una llamada fundamental a la consciencia

"A Basic Call to Consciousness.

The Hau de no sau nee Address to the Western World".

Ginebra, Suiza, Otoño de  1977

 


    ‘Hau de no sau nee’ es el nombre nativo para designar a la ‘Confederación de Seis Naciones’ o ‘Iroqueses’, que agrupa a: Mohawks, Oneidas, Onondagas, Cayugas, Senecas y Tuscaroras. Estos pueblos son originarios del noreste de Norteamérica, pero en ellos encontramos grandes paralelismos con las culturas preindoeuropeas de la Vieja Europa. Su estructura social (matrifocal) ha sido estudiada con mucha curiosidad y dedicación por numerosos autores, ya que posibilita  relaciones horizontales entre los seres humanos y evita que una jerarquía vertical establezca relaciones de poder en la comunidad.

 

    En 1977 formularon tres documentos que sintetizan magistralmente su visión del cosmos y de la naturaleza,  así como de los procesos históricos que desembocarón en el surgimiento de la cosmovisión antropocentrica de la Civilización Occidental. Dichos documentos fueron presentados en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra (momento que recoge la fotografía). Este es la traducción del primero de ellos: "Spiritualism: The highest form of political consciouness".
 


      

    Hau de no sau nee’, o ‘Confederación de las Seis Naciones Iroquesas’, ha existido en esta tierra desde el comienzo de la memoria humana. Nuestra cultura está entre las más antiguas culturas de existencia continua en el mundo. Nosotros recordamos todavía los más antiguos hechos de los seres humanos. Recordamos las instrucciones originales de los Creadores de Vida en este lugar que llamamos Etenoha: Madre Tierra. Somos los guardianes espirituales de este lugar. Somos los ‘Ongwhehonwhe’, el ‘Pueblo Genuino’.

       En el comienzo, nos fue dicho que los seres humanos que caminan sobre la Tierra han sido provistos con todas las cosas necesarias para la vida. Se nos instruyó para portar amor del uno al otro, y para demostrar un gran respeto por todos los seres de esta Tierra. Se nos mostró que nuestra vida existe con la vida arbórea, que nuestro bienestar depende del bienestar de la vida vegetal, que somos parientes cercanos de los seres de cuatro patas. En nuestra cultura, la consciencia espiritual es la forma política más elevada.

       El nuestro es un Estilo de Vida. Creemos que todos los seres vivientes son seres espirituales. Los espíritus pueden ser expresados como formas de energía manifestadas en la materia. Una hoja de hierba es una forma de energía manifestada en materia: materia de hierba. El espíritu de la hierba es esa fuerza no visible que produce las especies de hierba, y se manifiesta a nosotros en la forma de hierba real.

       Todas las cosas del mundo son reales, cosas materiales. La Creación es un verdadero fenómeno material, y la Creación se manifiesta a nosotros a través de la realidad. El universo espiritual, entonces, se manifiesta al ser humano como la Creación, la Creación que sostiene la vida. Creemos que el ser humano es real, una parte de la Creación, y que su deber es sostener la vida en conjunción con los demás seres. Es por eso que nos llamamos a nosotros mismos los ‘Ongwhehonwhe’ -el Pueblo Genuino (o real)-.

       Las instrucciones originales indican que quienes caminamos por la Tierra tenemos que expresar un gran respeto, un afecto, y una gratitud hacia todos los espíritus que crean y sostienen la Vida. Nos congratulamos y agradecemos a los muchos sostenedores de nuestras vidas: el maíz, los porotos, la calabaza, el viento, el sol. Cuando la gente cese de respetar y expresar gratitud hacia todas estas cosas, entonces toda la vida será destruida, y la vida humana en este planeta llegará a su fin.

       Nuestras raíces calan hondo en la tierra donde vivimos. Tenemos un gran amor por nuestro país, pues en él se encuentra nuestro lugar de nacimiento. El suelo es rico por los huesos de miles de nuestros antepasados. Cada uno de nosotros fue creado en tales tierras, y es nuestro deber cuidarlas mucho, porque de esas tierras brotarán las futuras generaciones de los ‘Ongwhehonwhe’. Caminamos por ellas con gran respeto, porque la Tierra es un lugar muy sagrado.

       No somos un pueblo que exige o le pide cosa alguna a los Creadores de la Vida, sino que en cambio, saludamos y agradecemos que todas las fuerzas de la Vida estén todavía en acción. Comprendemos profundamente nuestra relación con todos los seres vivientes. Hasta este día, los territorios que todavía conservamos están llenos de árboles, animales y demás dones de la Creación. En tales lugares todavía recibimos nuestro sustento de nuestra Madre Tierra.

       Hemos visto que no toda la gente de la Tierra muestra el mismo tipo de respeto por este mundo y sus seres. El pueblo indoeuropeo que ha colonizado nuestras tierras ha evidenciado muy poco respeto por las cosas que crean y sostienen la Vida. Creemos que tal gente cesó su respeto por el mundo hace un larguísimo tiempo. Muchos miles de años atrás, todos los pueblos del mundo creían en el mismo Modo de Vida, el de la armonía con el universo. Todos ellos vivían de acuerdo con las Maneras Naturales.

       Alrededor de diez mil años atrás, gente que hablaba los idiomas indoeuropeos vivía en un área que hoy conocemos como las Estepas de Rusia. En tal época, eran un pueblo del Mundo Natural que vivía de la tierra. Había desarrollado la agricultura, y se dice que había iniciado la práctica de la domesticación de los animales. Se ignora que fue el primer pueblo del mundo que practicó la domesticación de los animales. Los cazadores y recolectores que erraban por el área probablemente adquirieron animales al pueblo agrícola, y adoptaron una economía basada en reunir y criar rebaños de animales.

       El juntar y criar animales señaló una alteración básica de la relación de los humanos con otras formas de vida. Puso en movimiento una de las verdaderas revoluciones de la historia humana. Antes de los rebaños, los humanos dependían de la Naturaleza para los poderes reproductivos del mundo animal. Con el advenimiento de los rebaños, los humanos asumieron las funciones que a través de los tiempos habían sido las funciones de los espíritus de los animales. Tiempo después de que eso sucedió, la historia registra la aparición inicial de la organización social conocida como "patriarcado".

       El área entre los ríos Tigris y Eúfrates fue la patria, en tiempos antiguos, de varios pueblos, muchos de los cuales hablaban lenguajes Semíticos. Los pueblos Semitas estuvieron entre los primeros del mundo que desarrollaron una tecnología de la irrigación. Este desarrollo condujo al surgimiento inicial de poblados, y eventualmente de ciudades. La manipulación de las aguas, otra forma de vida espiritual, representó otro estilo en el cual los humanos desarrollaron una tecnología que reproducía funciones de la Naturaleza.

       Dentro de estas culturas, se cristalizó una organización social estratificada jerárquicamente. Las civilizaciones antiguas desarrollaron el imperialismo, en parte debido a la propia naturaleza de las ciudades. Obviamente, las ciudades son concentraciones de población. Más importante todavía: son lugares que deben importar desde el campo las necesidades materiales de dicha concentración. Esto significa que el Mundo Natural debe ser subyugado, exprimido y explotado según el interés de la ciudad. Para ordenar este proceso, el mundo Semítico desarrolló códigos tempranos de ley. También desarrollaron una idea del monoteísmo que sirviera como modelo espiritual para su organización material y política.

       Mucho de la historia del mundo antiguo relata las luchas entre los pueblos Indo-Europeos y Semíticos. Durante un periodo de varios milenios, las dos culturas colisionaron y se combinaron. En el siglo 2 (A.C.), algunos indoeuropeos, más específicamente los Griegos, habían adoptado la práctica de edificar ciudades, desarrollándose así el proceso que denominaron "Civilización".

       Ambas culturas desarrollaron tecnologías afines a tales civilizaciones. Los pueblos Semitas inventaron marmitas que permitieron la creación de alfarería para el comercio y el acopio de excedentes. Esas marmitas primitivas se convirtieron en hornos que podían generar calor suficiente para fundir metales, principalmente cobre, estaño y bronce. Los indoeuropeos desarrollaron la manera de fundir el hierro.

       Roma fue heredera de estas dos culturas, se convirtió en el lugar donde sucede el engarce final. Roma es también el auténtico lugar de nacimiento del Cristianismo. El proceso que ha venido a ser la cultura de Occidente es histórica y lingüísticamente una cultura Semítico / indoeuropea, pero ha sido comúnmente definido como tradición Judeo-Cristiana.

       El Cristianismo fue un elemento absolutamente esencial para el desarrollo inicial de este tipo tecnología. El Cristianismo preconizaba un solo Dios. Era una religión que se imponía a si misma exclusivamente sobre todos los demás. El pueblo nativo de los bosques europeos era un pueblo que creía en los espíritus de los árboles, las aguas, las colinas y la tierra; el cristianismo atacó tales creencias, y efectivamente desespiritualizó al pueblo nativo europeo. Los pueblos cristianos, que poseían armamentos superiores y necesidad de expansión, pudieron someter militarmente a los pueblos tribales de Europa.

       La disponibilidad del hierro condujo al desarrollo de herramientas que podían talar el bosque, fuente de carbón vegetal para hacer más herramientas. Las nuevas tierras, despejadas de árboles, fueron entonces trabajadas por el flamante desarrollo del arado de hierro que fue, por primera vez, tirado por caballos. Con semejante tecnología mucha menos gente podía trabajar mucha más tierra, y efectivamente muchos hombres fueron desplazados para volverse soldados o campesinos sin tierra. El surgimiento de esa tecnología dio paso a la Edad Feudal e hizo posible, eventualmente, la aparición de nuevas ciudades y un comercio expansivo. También marcó el principio del fin del bosque Europeo, aunque para completarse dicho proceso tuvo que transcurrir mucho tiempo.

       La edificación de nuevas ciudades y el surgimiento paralelo de los Estados-nación europeos, crearon la urgente necesidad de expansión y búsqueda mercados, que condujeron a hombres, como Colón, a desplegar las velas a través del Atlántico. El desarrollo de los navíos a vela y las tecnologías de navegación condujo inevitablemente al "descubrimiento" de las Américas.

       Las Américas proporcionaron a los europeos una vasta área nueva para la expansión y la explotación material. Inicialmente, las Américas suministraron materiales nuevos y hasta materiales terminados para la economía mundial en desarrollo que se fundamentaba en las tecnologías Indo-Europeas. La Civilización Europea tiene una historia de apogeos y decadencias según las tecnologías alcanzan sus límites materiales y culturales. El finito mundo Natural ha proporcionado siempre una especie de contradicción intrínseca ante la expansión Occidental.

       Los indoeuropeos atacaron cada aspecto de Norteamérica con saña sin paralelos. Los pueblos Nativos fueron destruidos despiadadamente porque eran un elemento inasimilable para las civilizaciones de Occidente. Los bosques proporcionaban materiales para buques grandes, la tierra era fresca y fértil para los excedentes agrícolas, y algunas áreas proveían fuentes de mano de obra esclava para los conquistadores invasores. Al llegar la Revolución Industrial, a mediados del siglo XIX, Norteamérica ya era líder en el área del desarrollo de las tecnologías extractoras.

       Los bosques de maderas duras del noroeste fueron abatidos. Aquellos bosques fueron destruidos para crear carbón de leña para las forjas de los fundidores de hierro y los herreros. Hacia 1890, Occidente se había volcado al carbón, un combustible fósil, a fin de abastecer la energía necesaria para las muchas formas de maquinaria que habían sido desarrolladas. Durante la primera mitad del siglo XX, el petróleo reemplazó al carbón como fuente de energía.

       La cultura Occidental ha sido horriblemente explotadora y destructora del Mundo Natural. Más de 140 especies de aves y animales han sido totalmente destruidas desde la llegada europea a las Américas, en su mayor parte porque a los ojos de los invasores eran inutilizables. Los bosques fueron aplanados, las aguas contaminadas, los pueblos Nativos sometidos al genocidio. Las vastas manadas de herbívoros quedaron reducidas a meros puñados, el búfalo casi quedó extinguido. La tecnología Occidental y la gente que la ha empleado, han constituido las fuerzas más destructivas de la historia humana. Ningún desastre natural ha destruido en tamaña magnitud. Ni siquiera la Era Glacial tuvo tantas victimas. Pero así como los bosques de maderas duras, los combustibles fósiles también son recursos finitos. A medida que avanzó la segunda mitad del siglo XX, la gente de Occidente pasó a buscar otras fuentes de energía con que alimentar su tecnología. Sus ojos se han posado en la energía atómica, una forma de producción energética cuyos sub-productos son las sustancias más ponzoñosas que el hombre haya conocido jamás.

       Hoy la especie humana se enfrenta al problema de su propia supervivencia. El estilo de vida conocido como Civilización Occidental está en una senda mortal para el que su propia cultura carece de respuestas viables. Cuando se enfrenta con la realidad de su propia destructividad, sólo atina a avanzar a terrenos de destrucción más eficientes. La aparición del Plutonio en este planeta es la más clara de las señales de que nuestra especie está en dificultades. Es una señal que muchos Occidentales han preferido ignorar.

       El aire está podrido, las aguas están envenenadas, los árboles se mueren, los animales están desapareciendo. Pensamos que hasta los sistemas climáticos se están modificando. Nuestras enseñanzas antiguas nos advirtieron que si el ser humano interfería en las Leyes Naturales tales cosas iban a suceder. Cuando el último Estilo Natural de Vida se haya ido, toda la esperanza de supervivencia humana se habrá ido con él. Y nuestro Estilo de Vida desaparece velozmente, víctima de dichos procesos destructivos.

        Nuestro mensaje esencial al mundo es una llamada vital a la consciencia. La destrucción de las culturas y los pueblos nativos es el mismo proceso que ha destruido y está destruyendo la vida en este planeta. Las tecnologías y los sistemas sociales que han destruido la vida de los animales y de las plantas, también están destruyendo a los pueblos nativos. Ese proceso es la Civilización Occidental. Sabemos que hay mucha gente en el mundo que puede comprender rápidamente la intención de nuestro mensaje. Pero la experiencia nos ha enseñado que son muy pocos los que desean buscar un método para lograr un cambio real. Si es que va a existir un futuro para todos los seres de este planeta, tenemos que comenzar a buscar urgentemente el cambio.

       Los procesos de colonialismo e imperialismo que han afectado a los Hau de no sau nee son apenas un microcosmos de los procesos que afectan al mundo. El sistema de reservas empleado contra nuestro pueblo es un microcosmos del sistema de explotación utilizado contra el mundo entero. Desde los tiempos de Marco Polo, Occidente ha estado refinando un proceso de opresión sobre todos los pueblos de la Tierra.

     La mayoría del mundo no tiene sus raíces en la cultura o las tradiciones Occidentales. La mayoría del mundo tiene sus raíces en el Mundo Natural, y es el Mundo Natural, y las tradiciones del Mundo Natural, las que deben prevalecer si es que queremos vivir en sociedades verdaderamente libres y equitativas.


       Resulta necesario, a esta hora, que iniciemos una dinámica de análisis crítico de los procesos históricos de Occidente, para exponer la naturaleza real de las raíces de las condiciones explotadoras y opresivas que sufre la Humanidad. Al mismo tiempo, mientras obtenemos la comprensión de estos procesos, debemos reinterpretar dicha historia para los pueblos del mundo. En última instancia, el pueblo más oprimido y explotado es el pueblo de occidente. Cargan el peso de siglos de racismo, sexismo e ignorancia que han vuelto insensibles a sus gentes a la verdadera naturaleza de sus vidas.

       Tenemos que desafiar consciente y continuamente cada modelo, cada programa, y cada proceso que Occidente trata de imponernos. En su libro ‘Pedagogía del oprimido’, Paulo Freire escribió que imitar al opresor es una característica del oprimido, para obtener a través de tal acción un alivio a la condición opresiva. Debemos aprender a resistir tal respuesta a la opresión.

       La gente que vive en este planeta necesita romper con el estrecho concepto de la liberación humana, y comenzar a ver la liberación como algo que ha de extenderse a todo el Mundo Natural. Es necesaria la liberación de todas las cosas que sustentan la Vida -el aire, las aguas, los árboles-, todas las cosas que sustentan la red sagrada de la vida. 
      

    Sentimos que los pueblos nativos del Hemisferio Occidental pueden seguir contribuyendo a la supervivencia potencial de la especie humana. La mayoría de nuestra gente todavía vive de acuerdo con las tradiciones que hunden sus raíces en la Madre Tierra. Pero los pueblos Nativos tienen necesidad de un foro donde nuestra voz pueda ser escuchada. Y precisamos alianzas con otros pueblos del mundo que nos asistan en nuestra pugna por recuperar y mantener nuestras tierras ancestrales, y para proteger el Modo de Vida que seguimos.

       Sabemos que es una labor muy difícil. Muchas naciones-estados pueden sentirse amenazadas por lo que representan las luchas por la protección y liberación de las culturas del Mundo Natural, una orientación transformadora que debe ser integrada por las estrategias políticas del pueblo que busque defender la dignidad de la humanidad. Hoy en día, tales luchas siguen creciendo en fortaleza, y representan una estrategia necesaria en la evolución de un pensamiento transformador.

       Los pueblos nativos tradicionales tienen la clave para revertir los procesos con los que la Civilización Occidental promete un inimaginable futuro de sufrimiento y destrucción. El espiritualismo es la forma más elevada de la consciencia política. Y nosotros, los Pueblos Nativos del Hemisferio Occidental, estamos entre los portadores supervivientes de este tipo de consciencia en el mundo. Aquí estamos para impartir este mensaje

 

 

Confederación de los pueblos iroqueses.

Ginebra, Suiza, Otoño de 1977.

 


A continuación, tres videos que complementan el contenido de este artículo.

1) Palabras del sabio iroqués Oren Lyons:

2) Palabras del sabio sabio lakota Red Crow:

  3) Finalmente, las palabras de Red Crow y Oren Lyons se recogen unidas en este extraordinario video: