Según la hipótesis de algunas figuras referenciales en el ámbito de la antropología prehistórica como Marija Gimbutas, Joseph Campbell o Anne Baring, las primeras culturas sedentarias del Neolítico constituían la última fase de desarrollo y evolución de un gran periodo cultural de más de 35.000 años en el que prevaleció un universo social y simbólico igualitario vertebrado desde el principio materno y lo sagrado femenino. Estas culturas neolíticas preindoeuropeas —además de heredar y adoptar el universo mítico-simbólico paleolítico a un nuevo modo de vida agrícola y sedentario— nos muestran que, mucho antes del auge de las civilizaciones clásicas de Egipto, Mesopotamia, Grecia o Roma, ya existían en Europa sociedades con un alto nivel de desarrollo técnico (navegación a vela, uso extendido del telar, sistemas de irrigación, escritura pictórica y una abundante producción artística), pero que no necesitaban ni de ejércitos ni de esclavos para mantener su modo de vida.
Este periodo histórico fue paulatinamente llegando a su fin a partir del surgimiento de las denominadas invasiones indoeuropeas —protagonizadas por culturas de las estepas (Yamnaya) procedentes del área póntica—, que portaban una cosmovisión belicista y patriarcal hasta entonces inexistente en nuestro continente. Esta nueva cosmovisión se amparaba mítica y religiosamente en dioses celestes masculinos que blandían el hacha y la maza como armas de guerra con las que imponer por la fuerza sus designios. Paralelamente, esta nueva forma de comprender el mundo encontraría otro vehículo de expansión en Oriente Próximo con las invasiones y movimientos migratorios protagonizados por las culturas semitas, las cuales terminaron por desarrollar teologías que otorgaban al ser humano el papel de dueño y señor de la naturaleza: "Sed fecundos y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla" (Génesis 1:28).
Conocer y situar en nuestro imaginario colectivo estos procesos históricos nos permite identificar las raíces culturales primigenias de lo que hoy denominamos civilización occidental y nos ayuda a entender nuestro presente como una consecuencia evolutiva de la imposición, a partir de la Edad del Bronce, de una nueva forma de comprender el mundo que, en esencia, se prolonga hasta nuestros días. Así, con el objetivo de realizar una pequeña aproximación divulgativa en torno a toda esta temática, hemos seleccionado una serie de textos que actúan a modo de breves capítulos introductorios, esperando generar la curiosidad suficiente para que quien tenga interés en profundizar en ella pueda proseguir su propio camino recurriendo a otras bibliografías más exhaustivas y completas.
ÍNDICE
1. Las culturas indígenas preindoeuropeas
3. Las invasiones indoeuropeas
4. Las invasiones indoeuropeas y semitas en Asia
5. Una hipótesis sobre el origen de los sistemas de dominación
6. La gran transición: de la matrística a los imperios patriarcales
7. El concepto del continuum. Crianza indígena y naturaleza humana primigenia
8. Tender la urdimbre. El parto es una cuestión de poder
9. Algunas ideas y propuestas para recuperar el útero
10. Mensaje al Mundo Occidental
11. Documental sobre la arqueóloga Marija Gimbutas
Anexo: The origins of war and patriarchy